Hacia un agotamiento del hambre mundial del fósforo

Emitido por el canal de TV Arte ( Francia ) el 5 de Mayo de 2013

Ante el declive del fósforo para la agricultura

(fuente: http://www.crisisenergetica.org/)

En el hilo sobre escasez de fertilizantes nitrogenados abierto por Oeste-Sur en “Visiones de futuro”, respecto del fósforo, dije que su carencia es problema cuando se fertiliza con abonos solubles.

El fósforo es muy insoluble en el suelo salvo en suelos muy ácidos. Si embargo hay hongos en el suelo que, libres o en simbiosis con la raiz (micorrizas), solubilizan fósforo. Sin embargo cantidades relativamente pequeñas de fósforo soluble inhiben su acción.

En un suelo en cultivo químico, y por tanto con una vida microbiana deficitaria, la mayor parte del fósforo en forma soluble que se aporta como abono queda insolublizado como fosfato cálcico, incluso aunque se aporte con el agua de riego como fosfato amónico o como ácido fosfórico.

Yo puedo corroborar por experiencia personal, no sólo porque lo digan los libros, que con una fertilización orgánica el fósforo deja de ser problema: cuando una finca que ha sido convencional se reconvierte, un análisis de suelo durante el primer año puede dar de P2O5 (se analiza el P fácilmente soluble, no el total) hasta 400 ppm, cuando lo normal son 60 ppm. Eso se explica porque ha habido una proliferación de microorganismos que ha solubilizado el fosfato cálcico que estaba inmovil.

Esta sobredosis de fósforo momentánea no es buena, por eso se hace con la reconversión un cultivo de abono verde que “limpie” el suelo del exceso de fósforo (o de nitrógeno) soluble.

Los libros un poquito antiguos de fitotecnia decían que el estiércol de vaca es deficitario en fósforo y se debe complementar con superfosfato de cal.

Quien aplique más la biología y menos la química comprobará que es justo al contrario.

Mitos

MITOS SOBRE LA FERTILIDAD DEL SUELO

Por Conrad Naumann Etienne para Agrodiario 06/08/2007

Una profecía totalmente falsa: Nos estamos quedando sin fósforo. Cada vez con más frecuencia leemos en la prensa y en artículos científicos de que nos estamos quedando sin fósforo en nuestros suelos agrícolas.

Que hay de cierto en esto? Hay una ecuación que es cierta. Con cada tonelada de cosecha, de leche o de carne estamos exportando fósforo del campo.

Otra ecuación correcta es que las plantas de por sí solas tienen dificultades para absorber el fósforo del suelo cuando se encuentra en solución por debajo de 10 mg por Kg de suelo.

En un suelo naturalmente fértil hay hasta 1000 Kg de bacterias y 500 kg de hongos simbiontes que conviven con las raíces de las plantas y favorecen la nutrición balanceada de los cultivos. Las bacterias disuelven el fósforo que necesitan de las reservas del suelo. Los hongos simbiontes transportan fósforo disuelto por las bacterias y lo depositan dentro de las raíces. Las plantas nutren todo este sistema con un poco de azúcar. Este gasto de las plantas sale mucho mas económico que los fertilizantes purificados con petrodólares. Las plantas nutridas de manera natural producen excedentes de azúcar.

Los falsos profetas a sueldo de la petroquímica nos quieres hacer creer que al ritmo actual de extracción en pocos años nos vamos a quedar sin fósforo en nuestros suelos. En realidad, dependiendo de la profundidad de las raíces, las plantas en nuestras pampas, trabajo microbiano mediante, tienen acceso a reservas entre 800 y 8000 Kg de fósforo mineral por hectárea. Conforme las plantas consumen el Fósforo disponible en solución acuosa, los microorganismos se encargan de reponerlos desde estas reservas. Tomemos un promedio de 3000 Kg de fósforo para todos los cultivos y tipos de suelo.

Asumiendo que en la ecuación actual estamos extrayendo 20 Kg por hectárea cultivada que no es repuesta y que cada ha recibe anualmente 5 Kg de fósforo con el polvo que trae el aire, que es el origen natural de este elemento en nuestras pampas. Con esto nuestras reservas se agotarían en 100 años. Solamente rotando los cultivos anuales en suelos superficialmente agotados con pasturas o foresta con raíces profundas, los cultivos en el tiempo tienen acceso a reservas que van de 3000 hasta 30000 Kg de fósforo por Ha dependiendo de la zona del país y de la profundidad de la capa explorable de cada suelo. Con esto tendríamos reservas para hasta 1000 años a los niveles actuales de explotación agrícola.

Sería suficiente agregar a los suelos agrícolas un promedio anual de 80 Kg de roca fosfórica natural para que nuestras reservas se tornen casi ilimitadas. En China, Perú y el Sahara Occidental hay grandes depósitos de este mineral. No se gastaría petróleo adicional para traerlo a nuestras costas (se usaría parte del flete de retorno de los barcos que exportan nuestras crecientes cosechas) y las mal llamadas impurezas en estos minerales, especialmente azufre, calcio y magnesio nos hacen tanta falta como el fósforo. Si bien de estos elementos tenemos suficientes reservas minerales, no cuesta mas traerlos en barco desde ultramar que traerlos en camión desde la cordillera.

Cuanto más fósforo químicamente purificado aplicamos a la línea de siembra, más daño hacemos al sistema biológico del suelo que nutre a las plantas totalmente sin necesidad de gastar en petróleo. Las plantas, ante altos niveles de fósforo soluble, abortan su relación con los ayudantes naturales de la fertilidad. Se vuelven altamente adictas a cada vez más fósforo petroquímico. Los fertilizantes altamente solubles vienen a ser los cigarrillos de las plantas. Terminan matando a suelo al igual que el cigarrillo nos termina matando.

Durante las últimas 4 décadas se han hecho grandes progresos en el entendimiento del funcionamiento de la fertilidad natural de los suelos. Ya hay numerosos productos que nos permiten corregir parte de los daños causados por la fertilización química con altas dosis de fósforo y nitrógeno soluble a la línea de siembra. Esta es la forma más perjudicial de utilizar fertilizantes petroquímicos. El divorcio de los cultivos con la fertilidad natural se instala desde la germinación de la semilla.

Es tiempo de comenzar a traducir este conocimiento en políticas que nos permitan dedicar las reservas de recursos naturales no renovables a aquellas aplicaciones donde siguen siendo imprescindibles.

LA INMOVILIDAD DEL FOSFORO

Por Conrad Naumann Etienne para Agrodiario 13/08/2007

Es posible mantener un balance del fósforo sustentable a los cultivos sin necesidad de grandes aportes de P inmediatamente disponible.

En nuestra contribución anterior, publicada el lunes pasado, hemos tratado de presentar algunos números reales sobre las reservas de fósforo en las pampas, incluyendo el chaco argentino. Hemos visto que es posible mantener un balance del fósforo sustentable a los cultivos sin necesidad de grandes aportes de P inmediatamente disponible.

Hoy vamos a presentar algunos ejemplos de modificaciones la fertilidad natural respecto a la disponibilidad del fósforo para los cultivos.

Ejemplo 1: Unión, Provincia de San Luís, suelos muy bajos en materia orgánica, lomas medanosas cubiertas de una estepa herbácea con montes de chañar y lagunas permanentes de agua dulce. Suelos excesivamente drenados. El cultivo mas rentable para los bajos es definitivamente la alfalfa. En las lomas ácidas solo crece pasto llorón.

Las raíces de la alfalfa llegan a la napa freática que se encuentra a unos 3 metros de profundidad. La instalación de pasturas de alfalfa, dada la irregularidad de las lluvias es sumamente trabajosa. En el primer año sobreviven apenas unas 60,000 plantas por Ha y hay que permitir la producción de semilla en dos veranos y recién en el tercer año tendremos un alfalfar denso y sumamente vigoroso con plantas plenamente adaptadas a las condiciones del lugar.

Estos alfalfares suelen mantenerse en producción de manera casi indefinida. Los pastos naturales generalmente tienen 4 ppm de P disponible y entre 400 y 450 ppm de P total. En el alfalfar sujeto a pastoreos intensos y cortos, alternados con desmalezadas mecánicas a fondo, el P disponible aumenta cada año hasta llegar a los 25 ppm en el quinto año sin agregar un gramo de fertilizante a la pastura.

Los valores de P total en superficie se mantienen estables. La alfalfa bombea fósforo de las capas mas profundas y la fertilidad natural en superficie aumenta por efecto del aporte de actividad biológica por el incremento de bostas y rastrojo en la pastura implantada, hasta llegar a un equilibrio estable, altamente económico ya que es gratuito.

Ejemplo 2: Estancia La Corona, Dpto. 9 de Julio, Provincia Buenos Aires, sector tambo. El productor desde hace bastante tiempo maneja pasturas y verdeos con los comederos de raciones rotando por los potreros. Suelos francos y franco arenosos, mas de 12 años de siembra directa. El P total varía de 500 a 700 ppm. El P disponible varía de 6 a 150 ppm. En potreros con comederos, el P disponible varía entre 17 y 50 ppm.

En la guachera se midieron 150 ppm de P disponible a los 24 meses. Estos niveles de incremento en relativamente poco tiempo no se pueden explicar solamente por el aporte de P mediante las raciones de las vacas lecheras y los terneros. Son del orden de cientos de Kg de P por Ha. Estos incrementos del P disponible no van acompañadas por incrementos equivalentes en el P total de los suelos.

La explicación lógica es la misma del ejemplo anterior: El aporte de actividad biológica por efecto de la bosta y el orín de los vacunos ha movilizado P a partir de las abundantes reservas de P total. Estas mediciones de incremento de la disponibilidad de P permiten establecer para cada tambo los períodos óptimos de permanencia de los comederos en los respectivos potreros. No es necesario llegar a niveles de P disponible por encima de 25 ppm o 4-5 % del P total. Comederos fijos en la proximidad de la instalación de ordeñe solamente producen moscas, malos olores, pobres condiciones higiénicas y son totalmente antieconómicos. Sale mas barato llevar las raciones a los potreros que aplicar altas dosis de P soluble.

Ejemplo 3: Udaquiola, Dpto Ayacucho, Provincia de Buenos Aires. • En un bajo dulce, ocasionalmente inundado, con un horizonte B2t casi impermeable a 20 cm de profundidad, mal desarrollo de la pastura y escasa actividad de lombrices de tierra se midieron 5 ppm de P disponible y 1350 ppm de p total. • En la loma apta para agricultura en el potrero contiguo, algo mas arenoso, sin horizonte B2t, con abundancia de lombrices de tierra y de cardo negro de gran porte, con suelo bien drenado se midieron 850 ppm de P total y 12 ppm de p disponible.

El P disponible está directamente relacionado con la biomasa bacteriana del suelo favorecida por la mayor fijación de carbono en el lote y reflejada en la mayor actividad de las lombrices. El cardo morado o negro aquí es un potente indicador de buena fertilidad natural. No hay ninguna relación entre el P total y el P disponible en este lote. El lote bajo, si no se modifica, permite producir anualmente 0,7 terneros. El lote alto, mediante silos de maíz y rotando con pasturas implantadas, permite superar una producción de 1000 kg de carne por año.

Ejemplo 4: Las Lajitas, Salta Suelos en planicies fluviales, ligeramente alcalinos, de incipiente desarrollo, con un horizonte A que no supera los 20 cm, generalmente menos. No hay horizonte B. Se efectuaron desmontes en franjas para producir soja rotando a veces con maíz en siembra directa. En invierno se implanta trigo con la sembradora para soja que apenas produce 800 kg Ha y casi nada de rastrojo. Dentro del monte medimos desde 35 y hasta 60 ppm de P disponible. En los lotes con un historial de 6 años de soja, el P disponible descendió a 6-12 ppm. El P total es bastante alto y supera los 800 ppm en superficie.

También aquí la explicación lógica es una sola:

• El monte, con sus raíces profundas, proporciona abundante mantillo y favorece una alta actividad biológica en el horizonte A. Abundantes fosfatasas bacterianas resultan en niveles muy altos de P disponible. La alcalinidad bloquea la acción de captación del P disponible por parte del calcio y del hierro, ya que estos cationes no están en solución. • En los campos agrícolas la frecuente aplicación de herbicidas sistémicos y el recalentamiento del delgado horizonte A en los meses de noviembre y diciembre, cuando ya se trilló el trigo y se esperan las lluvias para sembrar la cosecha gruesa, produce una fuerte merma de la actividad biológica microbiana. Elementos sensibles desaparecen y provocan el colapso de todo el sistema. Ácidos orgánicos secretados por las raíces del cultivo disuelven cationes y facilitan la inmovilización del P disponible. Se produce un paulatino derrumbe de la fertilidad natural. Después de la pérdida de la vida microbiana, se derrumba la estructura del suelo lo que invariablemente lleva a erosión por agua y viento y más pérdida de fertilidad natural. La siembra directa es lo único que evita es colapso ecológico total, pero, dado el pobre aporte de rastrojo del sistema trigo-soja en secano, no es suficiente. • En campos agrícolas manejados desde un inicio bajo riego con pivote frontal, con 2-3 cultivos anuales bajo siembra directa y abundante cobertura de rastrojo, este deterioro de la fertilidad natural y de la disponibilidad de P es mucho mas lento, a pesar de extraer 4 veces mas P mediante las cosechas.

Concluyamos

Presentamos estos 4 ejemplos de estudios agro-ecológicos en las llanuras argentinas, para demostrar que es poco racional aplicar altas dosis de P soluble a los cultivos y a las pasturas mientras ignoramos los efectos de estas medidas sobre la sustentabilidad de la fertilidad natural. La fertilidad natural es gratuita y existen opciones económicas para su manejo racional en nuestros campos

Notas de interes